Cuando una oportunidad comercial se convierte en un riesgo de fraude
Pero ¿qué ocurre cuando esa persona no es quien afirma ser?
El 16 de junio de 2026, el Centro de Denuncias de Delitos en Internet del FBI (IC3) publicó una alerta sobre un esquema de fraude en el que delincuentes suplantan a propietarios de terrenos desocupados para intentar venderlos sin su conocimiento ni autorización.
Problemática
Para una agencia, esto plantea un problema que va más allá de recibir mensajes por WhatsApp, Instagram, correo electrónico o un portal inmobiliario. Estos canales permiten iniciar una conversación, pero conocer el nombre de una persona, ver su fotografía o recibir una copia de su documento no equivale a verificar su identidad.
Tampoco significa que cada prospecto deba someterse a un proceso de identificación antes de recibir información sobre un inmueble. La cuestión es determinar en qué momento de la relación comercial resulta necesario comprobar con quién se está tratando, especialmente cuando se van a compartir documentos, programar determinadas visitas o avanzar hacia una transacción.
El primer paso es comprender qué podemos verificar realmente cuando alguien nos presenta un documento de identidad y afirma ser su titular.

