Ahora tienes otro lugar que recordar
La hoja resolvió una parte del problema: ya tienes un lugar donde consultar rápidamente qué está pasando con cada prospecto.
Pero también apareció una nueva tarea: mantener ese lugar actualizado.
Volvamos al mismo ejemplo.
Laura te escribe por WhatsApp y te dice que ya no busca para octubre, sino para noviembre. Además, puede aumentar un poco su presupuesto y quiere visitar uno de los apartamentos que le enviaste.

Tú ya sabes todo eso porque acabas de hablar con ella. Pero, la hoja, no.
Para que refleje lo que ocurrió, tienes que abrirla, buscar a Laura y cambiar la información correspondiente.
Una vez no parece demasiado.
Volvemos al mismo problema de antes, ¿recuerdas? ¿no? tienes otros chats con Andrés, Camila, José y otros prospectos, también debes actualizar para ellos tus hojas.
Ahora tienes dos trabajos: hablar con el prospecto y después registrar lo que pasó.
Son solo dos, multiplicado por cada prospecto, ¿cuánto sería? ¿dificil cierto?
Quizás actualizaste el estado, pero olvidaste cambiar el presupuesto. Anotaste que hubo una visita, pero no qué opinó el prospecto. O simplemente llegó otro mensaje y decidiste actualizar la hoja más tarde.
La señal de alerta aparece cuando mantenerla actualizada empieza a quitarte casi tanto tiempo como el que te ayudaba a ahorrar.