Identifica al prospecto y de dónde llegó
💡 Hay otro dato que vale la pena conservar: de dónde llegó ese prospecto.
💡 Hay otro dato que vale la pena conservar: de dónde llegó ese prospecto.
📱Hola, ¿todavía está disponible el apartamento que publicaron?
Sabes quién escribió y empiezas a atenderlo. Hasta ahí, todo bien. El problema puede aparecer unos días después, cuando vuelves a ese contacto y tienes que hacerte otra pregunta: ¿cuál apartamento era?

💡 Y hay un detalle importante: no borres ese punto de partida solo porque después cambie la búsqueda.
🧠 Ahora ya sabes mucho más que al comienzo.

💡 Aquí es donde ayuda dejar una pequeña memoria de lo que ha ido ocurriendo.
No necesitas copiar cada mensaje ni escribir un resumen después de cada hola. Basta con conservar aquello que cambia o hace avanzar la conversación: qué información le enviaste, qué propiedades revisaron, cuál descartó, qué dudas aparecieron o si ya hubo una llamada o una visita.
Por ejemplo:
🗒️ Se enviaron tres apartamentos en Laureles. Descartó dos por no tener parqueadero y pidió coordinar una visita al tercero.
Con una nota así ya puedes retomar la conversación sin reconstruir toda la historia.
Y si trabaja más de un asesor en la inmobiliaria, cobra todavía más sentido. La idea es sencilla: que otra persona pueda abrir el registro y entender qué ha pasado hasta ese momento, sin tener que preguntarle al compañero que atendió primero ni revisar conversaciones completas.
No se trata de documentarlo todo. Se trata de guardar lo suficiente para no perder el hilo.
💡 Para evitarlo, ayuda dejar claro en qué punto se encuentra el prospecto en este momento.
Puede ser algo tan sencillo como indicar que acaba de llegar, que ya fue contactado, que está revisando algunas opciones o que tiene una visita pendiente. Si por ahora decidió detener su búsqueda, también conviene que quede claro.
No hay una lista de estados que funcione igual para todas las inmobiliarias. Un equipo puede usar Nuevo, Contactado, Visita agendada y En seguimiento, mientras otro necesita dividir su proceso de una manera diferente.
Lo importante es que los nombres tengan sentido para quienes realmente van a utilizarlos.
Hazte una prueba sencilla: si otro asesor abre ese prospecto sin preguntarte nada, ¿puede entender rápidamente dónde quedó la conversación?
Si la respuesta es sí, el estado está haciendo su trabajo.
Camila está buscando un apartamento para arrendar. Ya hablaron, le enviaste algunas opciones y sabes que sigue interesada. Si abres su registro una semana después y lo único que encuentras es En seguimiento, probablemente tendrás que volver a revisar la conversación para recordar qué quedó pendiente.
Ahora imagina que, además, encuentras esto:
🗒️ Enviar nuevas opciones el jueves. Busca dos habitaciones y parqueadero en Laureles.
La diferencia parece pequeña, pero ya no tienes que adivinar cuál es el siguiente movimiento.
Y aquí hay algo que conviene no mezclar: el estado te dice dónde está el prospecto; la próxima acción te dice qué tienes que hacer con él.
💡 Antes de crear un contacto nuevo, vale la pena hacer una comprobación rápida: ¿ya habíamos hablado con esta persona?
El teléfono y el correo pueden ayudarte a reconocerla cuando esos datos están disponibles. Si descubres que ya existe, lo más útil suele ser continuar actualizando ese mismo registro en lugar de empezar otra historia desde cero.
Porque, al final, registrar información sobre un prospecto no consiste en llenar campos por llenar. Se trata de que, cuando vuelvas a hablar con esa persona mañana o dentro de dos semanas, puedas entender rápidamente quién es, qué busca, qué ha pasado y qué toca hacer después.
Prueba 30 días gratis
Digitaliza tu operación inmobiliaria desde el primer día.
Etiquetas
Digitaliza tu operación inmobiliaria y trabaja con más control desde el primer día.